“EL JUEGO INFERNAL O LA GRAN PROEZA”, DE NOEL OLIVARES

 

Noel Olivares nos regala un libro difícil de catalogar. Un libro que versa sobre el ajedrez, con textos que parecen poemas pero no lo son, o sí puede que lo sean (mientras dudo, puede hacerme jaque). Están narrados en primera persona con un vocabulario culto, intenta descifrar sentimientos de las propias fichas del juego sobre distintos movimientos y estrategias. Así, en la página 27 nos regala:


IX

El Peón del ala de Dama sueña

retraer un recuerdo del combate, llegar

a la coronación y preservar la vida


No estoy para florituras ni suicidios vocacionales

defenderé a mi señora con lealtad y devoción,

sé lo que signa mi posición: carne de cañón en el momento de la gracia,

mi alma véndese cara en la retorta de los inmortales.


©Noel Olivares


Para leer este libro necesitas tranquilidad, es complejo, hay un juego sutil, como un baile en un gran salón de la corte donde se mueven caprichosas las piezas. Te imbuye el espíritu del juego de ajedrez al leerlo, el uso deliberado de determinadas palabras le dan ritmo a los textos. Hay una segunda parte con aforismos, con una muy buena introducción, que parece un poema y dice: [Página 47]


INTROITO


La poesía juega con blancas, el aforismo juega con

negras. El poeta y el filósofo, enfrentados en una partida

sin fin, en jaque perpetuo pactarán tablas.


©Noel Olivares


No me digan que no da ganas de leerlo. Es un mago del balón, bueno, del ajedrez (de la palabra), que es lo que nos ocupa. Página 49:

2. El suicidio en ajedrez está muy cerca de la creación artística. ©Noel Olivares


El autor nos lo deja claro, al leerlo nos va a hacer pensar. Fíjense, este aforismo es una estocada al lector. Página 53:


12. Más allá del ajedrez está la eternidad, la nada. Más acá la ignorancia, el vacío, el feto muerto. ©Noel Olivares


Es excelente en la creación de aforismos, ¡no puedes soltar el libro!:


27. Quien busca la perfección de la obra maestra aniquila el tiempo. ©Noel Olivares


51. Nada es tan ajeno al tedio como una partida de ajedrez ni tan excitante como la crueldad de la inteligencia. ©Noel Olivares


El libro acaba con un aforismo que te trae a la memoria la estupenda obra de Stefan Zweig, Novela de ajedrez (que por cierto, Olivares incluye en un epígrafe). Está claro que el buen jugador no necesita un tablero. En total son 64 aforismos los que componen la segunda parte y el número no es aleatorio. Para los que no lo sepan, hay 64 casillas individuales en el tablero de ajedrez; claros y oscuros, como la dualidad de estos textos.

Con una edición pequeña, de bolsillo, bien cuidada, el libro contiene numerosas ilustraciones de piezas y movimientos de ajedrez en blanco y negro que le dan un toque diferente a la obra. Ha sido publicado por la editorial Mercurio.

Me ha gustado el libro, es diferente y eso gusta. Lo recomiendo.





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