"EL DESARME NUCLEAR DE MIS RECUERDOS", DE MAR ZERAUS
UNA RESEÑA DE TERESA DELGADO DUQUE:
El pasado 17 de octubre, la poeta Gloria Oliva y yo acompañamos a Mar Zeraus en la presentación de sus dos poemarios "Con sal en la memoria" y "El desarme nuclear de mis recuerdos".
De la sal se encargó Gloria, del desarme me encargué yo y es de ese poemario del que les hablaré con, por supuesto, mi sincera recomendación de leerlo.
Mar Zeraus, pseudónimo con el que la autora firma su obra, es una mujer maravillosamente arrolladora, extremadamente inquieta, formada e informada amante de las letras, agente de la palabra y como tal directora del club de lectura "Hypatia" en Valsequillo donde se desempeña profesionalmente como trabajadora social dejando cada día patente su buen hacer y calidad humana. Además de esa su profesión, la autora colabora con el aérea de cultura del mismo ayuntamiento en donde su desbordante creatividad, entusiasmo y oficio deja tan maravillosas huellas.
Ella, es una mujer que he visto crecer de manera exponencial en la poesía y a quien ella, la poesía, ha transformado innumerablemente.
Una mujer de palabras que ama profundamente la literatura y la transita de manera brillante, en casi todos sus estilos, si bien es cierto que en los últimos años dedica más tiempo y latidos a la poesía engrosando en muy poco tiempo su obra y recopilando con una facilidad pasmosa títulos y reconocidos premios literarios.
El poemario del que les voy hablar sin ir más lejos, ganó el presente año, y por unanimidad, el XXXIII Premio Nacional de Poesía Acordes que organiza cada año el Ayuntamiento de Espiel, en Córdoba.
El desarme nuclear de mis recuerdos consta de 38 poemas cargados de memoria, de bellos indicios del paso del tiempo, de acertadas referencias que vuelcan nostalgia en sus versos, y la magia de los elementos de un desván.
Una de las características que me gusta descubrir en este poemario es un claro predominio de lo visual pero sin duda he disfrutado muchísimo las magníficas sinestesias que ofrece, un mundo subjetivo en el que el lector que inicialmente estaba leyendo poesía se descubre de repente cantando e incluso bailando canciones y melodías antiguas de Sinatra, Ella Fitzgerald y Armstrong, y ya no les hablo de la piel de gallina que con algunos de sus versos o poemas nos suscita.
Un desván es un lugar que dependiendo de quién lo transite y, como la vida misma, está cargadísimo de oportunidades de hacer poesía y a Mar Zeraus no se le iba a escapar ni un solo verso de donde otros solo podían ver polvo, bichos, trastos. Ella vio los fantasmas y los ratones, el vestido de los novios, la identidad, las razones de algunos, las motivaciones de los otros, fotografías que pararon el tiempo, el tiempo que paró la vida, la máquina de escribir, una vieja cuna...y los acunó, los miró, se permitió ser atravesada por cada historia, sonido, fragancia, insinuación y volviendo a aquel universo en bellas figuras literarias como símiles, por ejemplo, en ‘Libros viejos del desván’, pág 19, donde aparece la voracidad de esos animales que viven entre el polvo: Como tigres microscópicos / rugen los ácaros / entre las páginas de los libros. / […] como un ejemplo de metapoesía en donde el poeta observa a los ácaros que como él devoran y digieren libros.
Pág. 55.-De este primer poema que les comparto, yo tardé en recuperarme.
En él se vislumbra otra faceta de Mar Zeraus, como mujer y como poeta. Ella detrás de su dulzura, sensibilidad y amplia sonrisa es directa, tajante, clara que te suelta hábilmente algunas verdades a bocajarro (una habilidad sin duda muy necesaria en su profesión). Me encantan esa faceta suya y este poema
JUEGOS EN EL DESVÁN
Mi hermanita de siete años,
la que se ahogó en el mar,
agarrándome de las manos
me anima a dar vueltas
con los viejos patines de rueda.
Yo la sigo feliz.
Poco a poco
me va soltando
y cuando caigo mareada,
ella canta:
al pasar la barca
me dijo el barquero,
que yo no la sujeté,
que no fui capaz de salvarla.
©Mar Zeraus
Pág.7.- Un poema sencillo pero tremendamente evocador, que nos invita a cantar con Sinatra mientras escuchamos el rítmico sonido de una mecedora y llegamos desfallecidos a un lugar donde escondernos antes de…
OLOR A DESVÁN
Un intenso olor a desván
recorre toda la casa.
Mi abuela cimbrea el cuerpo
en la mecedora vieja,
mis padres flotan al ritmo
de Fly me to the moon, de Sinatra,
y mi hermana y yo jugamos
al pilla pilla por todo el salón.
De repente, alguien enciende la luz,
y, como buenos fantasmas,
desaparecemos.
©Mar Zeraus
Pág 77.- Este otro poema me parece del todo original, ella con todo su desparpajo va y tricota hábilmente los títulos del poemario y nos ofrece uno nuevo y el resultado es magnífico como esta obra que desde el corazón les recomiendo disfrutar.
ACTO FINAL
Cuando las vigas quebraron,
los murciélagos huyeron
con el quejido del tío abuelo,
el que murió en un pozo hace veinte años,
el que contaba historietas a los niños
que jugábamos en el desván.
También las sombras abandonaron
llevándose los bombines de fieltro puestos,
los huesos de alambre de los fantasmas
y las fotografías en blanco y negro
se derritieron.
La cuna, la caja de juguetes,
la máquina de escribir
con las huellas del poeta,
el antiguo ropero con el espejo nublado
donde se escondía papá,
todos quemados por el viejo tío abuelo,
que se despertó enfadado.
Todo arde,
y el Summertime de Ella y Louis
sigue sonando.
©Mar Zeraus
Pág. 71.- Por último, les ofrezco uno de mis poemas preferidos de este poemario que tengo entre las manos y al que en su día le puse voz y les invito a escuchar:
"Los zapatos" en la voz de Teresa Delgado Duque
El epígrafe se introduce en tus orejas y se instala en tu cabeza mientras lees verso a verso un poema corto pero de largo efecto, bellamente engarzado para depositarte en un final conmovedor.
LOS ZAPATOS
Dance me to the end of love
Leonard Cohen
Cómo escribir un poema de amor,
pregunté al poeta.
¿Ves esos zapatos llenos de tierra? —me dijo—.
Con ellos siguen bailando tus abuelos,
treinta años después de estar muertos.
©Mar Zeraus
Disfruten de este desarme nuclear y efectivo de los recuerdos de Mar Zeraus que pararán inadvertidamente a formar parte de algún rincón del desván de la memoria de cada uno de ustedes.

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