“POETA EN PEKÍN”, DE JOAQUÍN CAMPOS
He leído este libro de la Editorial Renacimiento, del escritor Joaquín Campos, a quien no conocía y ya he indagado un poquito sobre él.
Poeta en Pekín es un libro que escuece. Incómodo, pero tenaz.
El poeta saca lo peor del lenguaje, a veces, soez. Por ejemplo en la página 38 dice: [entablé conversaciones con tu coño]. Habla del cuerpo de la mujer de forma agria. A mí, en particular, estos vocablos no me gustan. Siento que le quitan lirismo, belleza, al poema.
Sin embargo hay otros poemas con metáforas bellas. Como en la página 62: [Y entonces es cuando me doy cuenta / de que ésta es mi patria: / aquella que se extiende desde la mesa en la que escribo / hasta la primera tienda de vinos o librería.]. Son unos versos evocadores y, a la vez, tristes.
O el comienzo del poema ‘Primavera’, en la página 49: [Amanece en Shanghái / al son de los pájaros, / que afónicos, / anuncian la llegada / de otro día degradado / mientras yo escribo ciego / en el umbral de una noche / …].
¿Cómo será la primavera en la ciudad más poblada de China? ¿Se sentirán los pájaros en algún momento?
Es un libro oscuro, lleno de polución, y así nos lo hace ver el autor. Campos nos muestra la soledad del poeta en un mundo que no le agrada y sin embargo encuentra motivos para quedarse, como un chopo, la escritura de un poema o una mujer de la que no se enamora.

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