“POEMAS Y OTRAS ENFERMEDADES”, DE DANIEL VIÑAS
Estamos ante el primer libro del joven autor Daniel Viñas; el primer libro publicado. Debo decir que el libro está muy bien editado, con calidad, espacioso, limpio, buena letra. La editorial es Seis Letras. Y tiene un prólogo de Pedro Flores, escritor que nos acostumbra a leer pequeños ensayos acerca de la poesía en cada prólogo que realiza, lo que es un lujazo.
Viñas ha sabido captar la esencia de la escritura de poesía, con versos tan sugerentes como el que encontramos en la página 21: [Hueles a guitarra recién talada,], o en la página 53: [Dentro, en las casas, los retratos acumulan deseos de ser otros,].
Aunque la enfermedad aparece en muchos poemas, no es el centro de gravedad del libro. Sientes que hay amor, hay vida, aparecen la vejez y el paso del tiempo y, por supuesto, la muerte. Los temas universales en la literatura como no puede ser de otra manera en un buen libro de poesía.
Marqué varios poemas a lo largo de la lectura que me gustaron mucho:
Así en la página 41:
TRIAJE
Sé que la sala de espera de Urgencias
no es el lugar apropiado para que me perdones;
no lo es tampoco ningún lugar sobre la Tierra.
De un hombre con el pecho quebrado
y de una mujer besada por las fieras
nunca han de escribirse historias de amor,
pero agarrado al asiento de plástico de un hospital
miro al suelo y pienso
que, si ha llegado mi hora,
merezco una última mentira.
©Daniel Viñas
Podemos destacar cierto coloquialismo en este poema, y una dosis de ironía que a la poesía le sienta muy bien. Ha unido conceptos del ámbito sanitario con una relación de amor, y dada la urgencia de su dolencia o enfermedad, puede ser redimido por ella en ese mismo momento y lugar. Es una poética para todos los públicos, llega porque es directo con el lenguaje y eso gusta mucho. Esto no quiere decir que no utilice figuras retóricas, sí que las usa, con las que consigue dar gran belleza a los versos, como por ejemplo, la metáfora en la página 49: [y con su canto erigirá catedrales de tristeza] o el símil que consigue con una estrofa subyugante, en la página 69: [En el hospital, los niños parecen ancianos / y la vida los ofrece / como frutos secos en una mano mugrosa.]. Es un verso en cierta forma violento, provocado por la propia enfermedad.
Es un libro que me ha gustado mucho. Lo recomiendo.

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